cubitabella: Presenta René González nueva moción para su retorno a Cuba
Tomo el préstamo de mi colega Luis Enrique. Somos más por la causa...
martes, 26 de junio de 2012
jueves, 26 de abril de 2012
Lista la conga, huele a Primero de Mayo.
Marel González Escobar
Ha pasado algún tiempo,
pero puedo recordarlo. Escolares
de pañoleta, cuando se
aproximaba el día nos embullábamos
para subirnos en él desde bien temprano. Nuestros
padres llevarían el control, pero buscábamos la oportunidad y hacíamos una marcha
propia entre los del
aula.
Largos desfiles,
de muchos colores y los más
“cómicos” inventos. Era
como competencia de imaginería,
cada quien con el tema
que le tocaba. Los
panaderos, un pan enorme, los
agricultores montaban un sembradío sobre un camión, los
médicos hasta simulaban un salón de operaciones ambulante,
y al final la mejor
iniciativa siempre se comentaba. Todo preparado
con antelación, las ideas iban creciendo paridas por el entusiasmo de la gente, hasta que
un locutor en la
tribuna anunciaba: “Adelante los trabajadores del Sindicato de la Salud…”
Los cubanos hacemos del estreno de mayo, un día
de celebración. Los
trabajadores salen a las calles a respaldar a la Revolución, jolgorio
imprescindible del quinto mes del año.
Y en medio de tantos y tanto, amigos que
se reencuentran en el
desfile, adonde asiste la
familia y hasta
la mascota de
la casa.
Es
suceso en calles
o caminos, pues la fiesta
“se forma” en un batey o en
el corazón de la
ciudad. Disfrute en medio de una paz, envidia
de millones fuera de esta isla.
Ya casi llega, lista la conga, huele a Primero de Mayo.
viernes, 30 de marzo de 2012
Crónica a la habanera.
Marel González Escobar
Crucé la isla y aterricé en la capital, la gran urbe de la cual escuchaba hablar cuando era niña. La imaginaba entonces repleta de mares, luces y ruidos; teatros, semáforos y hoteles, donde había que andar a la moda, y caminar con estilo para no parecer “guajira”. Así le escuchaba decir en la escuela a quien tenía “la suerte” de tener un tío o una tía en la Habana, y regresaba repleto de historias al pueblo, cuando terminaba agosto. La recién llegada casi siempre negociaba, por unos días, nuestro acento, porque había que hablar como “habanera”.
El Capitolio, el malecón, el Parque Lenin, eran espacios inevitables en aquellos paseos de la infancia, para la niña más “capitalina” de mi aula de 4to grado, a quien, de cierto modo, envidiábamos.
Después de varios meses, cuando volví a encontrarle, seguía yo confundiendo calles y cruzando, con más o menos sobresalto, la más concurrida avenida habanera. Buscando en las esquinas de “El Vedado”, la combinación de números y letras imprescindible, y que, a pesar de repetírmela, no cuelgo en mi abecedario.
Las personas, tal vez más absortas en su ajetreo, pero con la misma risa ante un chiste, la misma gestualidad, más atrevidos, eso sí, verdugos de la r , vaya acento capitalino. Más desenfadados, pero no menos cubanos. Siempre “acusándonos”, por cantar subordinadas y por la historia de una foto recurrente frente al Capitolio, donde a unos le llaman “guajiros” y a otros “turistas”, aunque adopten similar pose… Pero yo, orgullosa de mi tono, sin tintes, sin almidones, seguí desandando la gran avenida, contando cuadras, medio extraviada, conquistadora, otra vez, entre las esquinas, vuelvo y pregunto, vanidosa por aquella aventura que se pierden los capitalinos.
domingo, 5 de febrero de 2012
Holguinera costumbre
He tomado este texto de un poeta holguinero. Yo que vivo en esta tierra orgullosa de ser camagüeyana, tal cual la mayoría de mis cooterráneos, creo que me debía algo así. Se me adelantó el bardo, no obstante, tengo otros argumentos para probarle que no "exagera", como el más apasionado de mis vecinos. Aunque me pregunto si en otros lugares de Cuba, no se podría narrar similar historia.
Comunicativo como cualquier otro cubano, es este pueblo más chovinista que ninguno, en el más digno sentido de la palabra. Basta decir que el holguinero se cree el gran iniciador, el elegido. Holguín, para cada holguinero, es una Ciudad del Universo.
En sus arenas se produjo el Encuentro con el Viejo Mundo en 1492 y sus aguas fueron las de la Aparición, en 1612, a Rodrigo y a los dos Juanes, de quien hoy es considerada la Patrona de Cuba, en la más grande bolsa de agua del mundo, la bahía de Nipe, ubicada a su vez, en el municipio de Antilla, el más pequeño de la Isla.
Holguín fue la ciudad que más Generales puso al servicio del siglo XIX, por lo cual fue considerada “la Nodriza de la Revolución”.
Las arterias de este tejido urbano vieron nacer, en 1839, a quien la historia conoce como el General de las Tres Guerras: Calixto García Iñiguez. Los hombres que integraban su columna realizaron el primer acto de Cuba Libre, cuando en 1898 se postraron frente a la Basílica del Cobre a los pies de la Virgen, en acto solemne para la Declaración mambisa de la Independencia del pueblo cubano. Según Máximo Gómez, al holguinero cupo “la satisfacción de ser el primer vencedor con artillería”. Y asimismo, antes de morir Don Calixto dijo: “Yo he sido el último que ha peleado por Cuba”.
He aquí la Mezquita que reconoce el sitio donde desembarcara quien diera a esta tierra la primera y ya nunca superada hipérbole: Esta es la más fermosa tierra que ojos humanos hayan visto... De este y otros orgullos tal vez se derive la holguinera costumbre de exagerarlo todo, magnificarlo todo, mitificarlo y mistificarlo todo, expropiárselo todo, elevarlo y presentarlo todo al rango holguinero.
Aquí estamos, cinco siglos después, ante un pueblo jactancioso, metafórico, presumido y altivo por excelencia. Epicentro que tiene por asideros el Alfa y el Omega, progenie sin coto ni pizca de mesura.
Dos ciudades se disputan el nacimiento y muerte del Apóstol, pero la nuestra conserva los sudores y perfumes en el último sudario que guardara los restos mortales del gran Martí de América.
Entre todos los hijos de Oriente, mantiene el holguinero un sello que lo hace diferente, único y sin réplica.
En las afueras de la jurisdicción antigua, en el sitio conocido como Mala Noche, se organizó tácticamente la histórica invasión de Oriente a Occidente. Desde entonces, se dice que todo comienza Aquí y va a morir Allá.
En las afueras de la jurisdicción antigua, en el sitio conocido como Mala Noche, se organizó tácticamente la histórica invasión de Oriente a Occidente. Desde entonces, se dice que todo comienza Aquí y va a morir Allá.
Fue, entre el salitre de estas costas, que se divisó para el mundo la más famosa de cuantas hojas hubo jamás. Hoja que llevada a la torcedura, fue estuchada, anillada, protocolarizada y comercializada en los cuatro puntos cardinales con el nombre de Habano, por supuesto.
De estos bosques embarcaron al puerto de Cádiz las maderas preciosas que sostienen esa magnificencia que es El Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
El hato, en 1545, fue un premio o donación del Adelantado Don Diego de Velázquez al capitán García de Holguín, que gracias a su bravura y por Real Orden, capturó a Cuautémoc, el último Emperador Azteca.
De fuerte arraigo al terruño, grande es el sentido de pertenencia en un pueblo sólo superado, en esta isla, por el gentilicio habanero, pues en el mapamundi existen ya más de un millón de holguineros.
Aquí está el sitio más antiguo de la Cultura Protoarcaica de las Antillas. Y en las cuevas de Seboruco y Levisa, las primeras muestras de arte rupestre.
En tierras de rica historia aborigen no puede pasar por alto la bendición de Baybrama: el dios de la fertilidad, cuyo trono se encuentra a lo largo y ancho de las regias Alturas de Maniabón. Para un mejor conocimiento de ¿quiénes somos, por que venimos y por qué nos vamos?, hay que contar con el hombre de estos lares, fiel continuador de las tradiciones. Pues, dónde si no, se guardan como joyas las muestras más insólitas del mundo aruaco: ritos, modus vivendi y enterramientos en todas las posiciones que pudo abarcar la humana mente.
En tierras de rica historia aborigen no puede pasar por alto la bendición de Baybrama: el dios de la fertilidad, cuyo trono se encuentra a lo largo y ancho de las regias Alturas de Maniabón. Para un mejor conocimiento de ¿quiénes somos, por que venimos y por qué nos vamos?, hay que contar con el hombre de estos lares, fiel continuador de las tradiciones. Pues, dónde si no, se guardan como joyas las muestras más insólitas del mundo aruaco: ritos, modus vivendi y enterramientos en todas las posiciones que pudo abarcar la humana mente.
Hay que venir al Chorro de Maíta para danzar de manos de la muerte y saber que en la “aldea del resplandeciente cielo”, como la definiría el Doctor José Manuel Guarch, la eternidad persiste en ser posible. Ceremonial en barro y madera reencarnado donde salta la iguana y el casabe se tuesta otra vez en el burén.
Es la necrópolis de Luz y Caballero, al este de la ciudad, el cementerio colonial más antiguo de la Isla. Acaso sean éstas, unidas a una rica tradición oral, las causas por las que es el holguinero fabulador, imaginativo y mítico de tal manera que ni los reyes se salvaron... En los primeros años del hato, dos ilustres nombres de la Corona identificaron los riítos que entrecruzan Holguín: Fernando e Isabel; pero los nombres de sus Majestades católicas fueron harina de otro costal, para dar paso a los mitos del Jigüe y el Marañón.
Ecléctico como su arquitectura, a veces peca el holguinero de arcaico, al persistir en él cierta tendencia al conservadurismo que lo muestra aldeano por demás... recuérdese que de un sevillano se recibe aquí el patronato, y de un extremeño (nacido en Badajoz), la patronimia. En su linaje coexisten el gallego, el canario, el catalán, el chino y el árabe, entre otros cercanos y lejanos visitantes llegados a sus costas. Estrechos lazos liaron Holguín a la península ibérica mientras se instaló en Gibara el Viceconsulado de Portugal.
No obstante, en lo coloquial, el holguinero es de un habla pausada y cordial. El hombre de aquí, al hablar, no canta como el habanero, ni grita como el santiaguero. El común holguinero fabula, y está más europeizado que africanizado.
Musical por naturaleza, Holguín conserva con virtuosismo la orquesta más antigua fundada en América: la centenaria orquesta Avilés. Y como usted encontrará seguramente a quien le advierta que por aquí entraron al continente los primeros músicos que venían con el Descubridor, también se precia el holguinero de poseer las mejores voces líricas de la Isla... Los pueblos más pintorescos de la música cubana están en el Chan Chan. Y estos pueblos se visitan a través de nuestras líneas ferroviarias:
Es el holguinero agencioso, emprendedor y sagaz, y por eso han sido consideradas sus tierras como el granero de Cuba. Y, dijo el Apóstol: “En Holguín hay mil vacas paridas”. Desde siempre se conocieron estas tierras holguineras propicias para las siembras, las cosechas estan garantizadas.
De hombres industriosos está habitada Holguín, donde la dulce caña se mezcla con el salobre celeste de las playas y el rojo mineral de las riberas.
Desde el punto de vista físico, la gran ciudad es un laboratorio y espiritualmente hablando, una oruga cuya suerte no podrá ser otra que un valle de mariposas.
Bastó que a principios de la década del 90 los quioscos de estas plazas se rebautizaran con el “angolano” “candongas”, para que luego proliferaran por todo el país.
La idea de hacer de Holguín el ombligo del mundo se extiende por derecho propio a la farándula artística echando raíces en las páginas literarias, que son las que verdaderamente eternizan una idea. Es esta la provincia del Uni-Verso, desde ella se convoca al más plenus ¿quid interius mente?, delirium tremens de la poiesis. El Premio Nacional de Literatura Pablo Armando Fernández (holguinerizándose) ha declarado que “uno es de donde hace su Bachillerato”. Y él, (nacido en el antiguo central Delicias de la vieja comarca holguinera), hizo el suyo en nuestros claustros. “Holguín me inventó. Yo soy una invención suya”, ha dicho él.
A fuerza de pasión, demostrada en cada fiesta cultural, se ha declarado que César López es un santiaguero holguinerizado que vive en La Habana. Mientras que la Doctora Ortiz --una vez muerta Libertad Lamarque-- es la Novia de Holguín.
Gibara, amén de cascarrabias y cervantinos, fue la villa escogida para el primer homenaje nacional tras la muerte de esa gran Luz llamada José Lezama Lima. Mientras, no pocos son los que a hacha de Celestino matarían a aquel que se encargó de hallar (o pretendiendo hallar, halló lo inhallable), la copia de pila bautismal donde “reza” que Gastón Baquero nació en La Habana, cuando el mismísimo poeta origenista defendió hasta sus últimos días su hermosa cuna banense. Aquí las (¿Reinaldo?) Arenas son más blancas.
Esta es tierra de Buenaventura, sino, por qué dejaba el gran Emilio Ballagas los tinajones de Camagüey para “saciar” su sed en nuestros campos. No hay en el mundo parecido mejor que una vista del Túmulo de Maratón, en el Ática y el de nuestra Loma de la Cruz, por tanto, he aquí el Olimpo, el sitio ideal Para festejar el ascenso de Icaro. Conózcase que a causa de tantos panteones erigidos al fallecer la más grande poetisa del siglo XX, Mayda Pérez Gallego ha declarado a nuestros poetas como irrevocables huérfanos de Dulce María Loynaz.
No cabe dudas, el holguinero es de La Gran Escena. Y, en fin, que según el periodista y narrador Rubén Rodríguez, “Dios es holguinero”. Debe ser por eso que las lunas de Holguín son diferentes, y que aquí las escaleras sí llevan al cielo. Reza en los corredores alrededor del parque central de esta ciudad (el más grande de su tipo en el país), una placa que resume toda suerte de ingenio y donaire, que aún los peores tiempos no podrían eludir: A HOLGUÍN Primer lugar en el Concurso del pueblo más simpático, celebrado por El Diario “La Lucha” (31-12-1922).
En permanente convocatoria y espíritu renacentista, esta ciudad lanza su grito de Cruz, colinas y parques de amistad. Esta ciudad declarada (para mayor orgullo en sus aires cosmopolitas) Eterna Capital del Arte Joven, con las Romerías de Mayo.
Ha entrado Holguín a la Tercera Era de la Cristiandad colgando un Cosme en fastuosas capillas del Vaticano. Esta ciudad que no perdona al mismísimo Juan Pablo II, el haber estado cerca y no pisar sus tierras en recorrido urgente por la Isla. Porque dónde, señores, dónde mejor podría vivir un papa que en la villa de San Isidoro de Holguín, la Ciudad de los Parques. /Gabriel Pérez. Poeta y Narrador
domingo, 8 de enero de 2012
Crónica de un almanaque
Marel González Escobar
Vaya tiempo implacable, tenacidad de péndulos y agujas. Una y otra vuelta, el sol, la luna y vuelve. Uno, dos, tres, desfile de días sin parar. Las personas andan sin advertirlo, y luego, el asombro cuando miran a enero por la cintura. Avanza este 2012, ya nadie recuerda los funestos y controvertidos presagios que despertó el calendario Maya.
Los cubanos no paran de felicitarse, amistosos, pegajosos, “relambíos”, diría mi abuela, “pero divinos”.
El almanaque se desplomó de la pared, pero los olores de la fiesta todavía andan las calles, y hasta llenan esta hoja electrónica de soniditos y lucecitas frías, ruina de los carteros, competencia del olor a tinta de los diarios.
Siempre optimistas, con sus planes sobre los hombros, grandes o pequeños, no importa. Unos confían en el destino, otros en la buena suerte, aquel en los astros, y no falta quien cree en Dios, como en sus manos y su voluntad. Las campanadas de un empinado reloj despertaron a la ciudad, anunciaron el estreno de otro domingo y la gente salió a caminar en un país que sacude su economía.
Lo vieron en la “tele”, y luego cada quien hizo su propio artículo en una esquina, en la bodega, o la barbería, un poco más seguros, confiados con los cambios. El cochero se convierte en jurista, la actriz dice de economía y la maestra hace sus números.
Puede que este enero, los reyes magos no hayan traído su mejor oferta, puede que le faltaran bombillitos de colores a la Navidad, los frutos secos y los famosos turrones que contaba mi abuela Nana.
La familia, la gracia del cubano, el cariño, el deseo de salud, de seguir, la alegría de ser, llenaron esos espacios en blanco, y cruzan este enero. El almanaque nuevo, colgado tras la puerta, parece no poder desprenderse de los olores a “macho asado” envuelto en música, ron y manoteo, ese gesticular único de gente alegre, desenfadada, que habla rápido, alto, y siempre cree que tiene la razón, como buenos cubanos. Desempaquetamos el primero de otros 12 meses, para vivir un año más en Cuba.
domingo, 18 de diciembre de 2011
En busca de una ventana
Marel González Escobar
Una fina llovizna remoja la ciudad. Los bancos del parque desiertos, mientras las personas sortean los laguillos en las calles, aceras, mas no renuncian al domingo. Algunos rinden honores al invierno enredados en bufandas, otros, más atrevidos, parecen olvidar los rigores del calendario, y se lanzan convencidos de la inmortalidad del verano. Yo apenas me asomo al gran ventanal de mi cuarto. Les miro, y casi me animo a ser como ellos. El invierno no conoce mis sábanas, siempre cálidas, traviesas, orgullosas de sus arrugas, y mis secretos. Solo en ellas confío.
La tarde fue corta. Los demonios del domingo me hacen burlas, pero llegaron tarde a un fin de semana que fue fin y comienzo.
Ya les conozco, primero asoman sus colas y luego retuercen los ojos, inquietos, suben por las paredes, cruzan bajo la cama, cuchichean, ríen, desandan, cambian letras, mientras leen estas oraciones patas arriba. Pero llegaron tarde, mojados, sin sombrilla.
A unos pasos, un angelote permanece atento, regidor entre nubes y almas. Alguien sin rostro, lee este montón de oraciones, hechas al descuido. Sujetos y predicados en desorden, clandestinos frente a las severidades de la Gramática. Ideas sueltas, faltas, erratas, disturbios o sensatez bajo la llovizna. Párrafos que no admitirían el almidón de los márgenes, los títulos.
Vocales y consonantes hiladas de un tirón, salieron en busca de una ventana.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
De la Ciberguerra a la Ciberdefensa activa
www.cubadebate.cu
La capital cubana es sede de la voz alternativa frente a los grandes medios de información. Delegados de más de 12 países exponen sus valoraciones.
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